jueves, 15 de diciembre de 2011

FANTASTICO, LOCURA Y MAGIA EN EL 2011

El taller del Castillo Pittamiglio este año ha cumplido las metas propuestas. Tal vez sean metas muy pequeñas dentro del mundo de la escritura, pero son importantes a la hora de hacer el balance final.

  • Se propuso que este año fuera un taller creativo, desarrollando la visión lateral, otorgándole a las historias, un toque de fantástico, de locura y de magia.
  • Hemos llegado a empezar un juego de rol que llamamos “Universo 33”, donde estamos jugando a crear un acontecimiento en un universo ficticio.
  • Nuestros integrantes se han “animado” a intervenir en concursos y han logrado menciones importantes.
  • Hemos recibido la visita este año del escritor Alejandro Michelena el cual nos habló de sus comienzos en la escritura y los integrantes escribieron una pequeña crónica de su barrio.
  • Empezamos a trabajar conjuntamente con el taller de dibujo del Prof. Gabriel Serra, un proyecto de novela gráfica (impensable hace unos años en talleres literarios).

Son logros 2011 que nos dejan expectantes para el 2012. 
La dirección del taller, agradece al grupo humano que integra el Espacio Cultural, por su paciencia, perseverancia y entusiasmo, muy felices fiestas.

Mónica Marchesky

domingo, 4 de diciembre de 2011

DESPEDIDA DE PITTAMIGLIOS 2011

 En la fotografía vemos, de izquierda a derecha: Loreley Carrión Vázquez, Mónica Marchesky, Álvaro Bonanata, Susana Chaer, Roberto Bianchi, Nina Reis, Betty Chiz, Diego Coppa Rutigliano.

domingo, 13 de noviembre de 2011

STEPHEN KING

EL ASESINO

Repentinamente se despertó sobresaltado, y se dio cuenta de que no sabía quien era, ni que estaba haciendo aquí, en una fábrica de municiones. No podía recordar su nombre ni que había estado haciendo. No podía recordar nada.
La fábrica era enorme, con líneas de ensamblaje, y cintas transportadoras, y con el sonido de las partes que estaban siendo ensambladas.
Tomó uno de los revólveres acabados de una caja donde estaban siendo, automáticamente, empaquetados. Evidentemente había estado operando en la máquina, pero ahora estaba parada.
Recogía el revólver como algo muy natural. Caminó lentamente hacia el otro lado de la fabrica, a lo largo de las rampas de vigilancia. Allí había otro hombre empaquetando balas.
"¿Quién Soy?" - le dijo pausadamente, indeciso.
El hombre continuó trabajando. No levantó la vista, daba la sensación de que no le había escuchado.
"¿Quién soy? ¿Quién soy?" - gritó, y aunque toda la fábrica retumbó con el eco de sus salvajes gritos, nada cambió. Los hombres continuaron trabajando, sin levantar la vista.
Agito el revólver junto a la cabeza del hombre que empaquetaba balas. Le golpeó, y el empaquetador cayó, y con su cara, golpeó la caja de balas que cayeron sobre el suelo.
El recogió una. Era el calibre correcto. Cargó varias más.
Escucho el click-click de pisadas sobre él, se volvió y vio a otro hombre caminando sobre una rampa de vigilancia. "¿Quién soy?" - le gritó. Realmente no esperaba obtener respuesta.
Pero el hombre miró hacia abajo, y comenzó a correr.
Apuntó el revólver hacia arriba y disparó dos veces. El hombre se detuvo, y cayó de rodillas, pero antes de caer, pulsó un botón rojo en la pared.
Una sirena comenzó a aullar, ruidosa y claramente.
"¡Asesino! ¡asesino! ¡asesino!" - bramaron los altavoces.
Los trabajadores no levantaron la vista. Continuaron trabajando.
Corrió, intentando alejarse de la sirena, del altavoz. Vio una puerta, y corrió hacia ella.
La abrió, y cuatro hombres uniformados aparecieron. Le dispararon con extrañas armas de energía. Los rayos pasaron a su lado.
Disparó tres veces más, y uno de los hombres uniformados cayó, su arma resonó al caer al suelo.
Corrió en otra dirección, pero más uniformados llegaban desde la otra puerta. Miró furiosamente alrededor. ¡Estaban llegando de todos lados! ¡Tenía que escapar!
Trepó, más y más alto, hacia la parte superior. Pero había más de ellos allí. Le tenían atrapado. Disparó hasta vaciar el cargador del revolver.
Se acercaron hacia él, algunos desde arriba, otros desde abajo. "¡Por favor! ¡No disparen! ¡No se dan cuenta que solo quiero saber quien soy!"
Dispararon, y los rayos de energía le abatieron. Todo se volvió oscuro...
Les observaron como cerraban la puerta tras él, y entonces el camión se alejó. "Uno de ellos se convierte en asesino de vez en cuando," dijo el guarda.
"No lo entiendo," dijo el segundo, rascándose la cabeza. "Mira ese. ¿Qué era lo que decía? Solo quiero saber quién soy. Eso era.
Parecía casi humano. Estoy comenzando a pensar que están haciendo esos robots demasiado bien."
Observaron al camión de reparación de robots desaparecer por la curva.

domingo, 30 de octubre de 2011

EL CUERVO "EDGAR ALLAN POE"

Edgar Allan Poe (Boston, Estados Unidos, 19 de enero de 1809 – Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849)

domingo, 18 de septiembre de 2011

REVISTA VIRTUAL

¿QUE BUSCAN LOS HOMBRES EN SUS AMANTES?



Escribe: Diego Coppa Rutigliano
 La misma pregunta ha sido formulada desde tiempos inmemoriales, llegando incluso hasta el siglo XV, donde aparecen las primeras amantes, entre las que encontramos a Diana de Poitiers, la más notable del Rey Enrique II de Francia o Madame de Pompadour, de las más célebres del rey Luis XV. Es la respuesta a la pregunta, sin embargo, la que ha ido evolucionando en todos estos años. Mientras que en sus orígenes se lo asociaba con el de una mujer mantenida, quien a través de una compensación económica estaba a disposición para encuentros sexuales, hoy es mas bien adjudicado a la mujer que un hombre casado frecuenta para tener encuentros, en la mayoría de los casos de índole sexual.
Dicen los franceses que “El matrimonio tiene cadenas demasiado pesadas para ser llevadas solamente entre dos“. Esto ilustra lo que la sociedad actual percibe como razón, o excusa, a la aparición de la figura de la amante. Con el devenir de los años los hombres y las mujeres de las diferentes clases sociales fueron experimentando una evolución desde lo cultural, lo económico y de sus libertades individuales. Esto hizo cambiar las necesidades de unos y otros, y por tanto lo que los hombres buscan en las amantes, así como el tipo de mujeres dispuestas a transformarse en una.
En sus orígenes las amantes eran ostentadas por el hombre como símbolo de poder y nobleza, de jerarquía social, y lejos de ser una situación a mantenerse oculta, era motivo de conversación en los círculos reales. Incluso se desprende de los relatos de la época que ser una amante era visto como una ocupación para las mujeres más jóvenes, quienes de tener éxito podrían incluso llegar a desposar a su hombre.
Hoy en día la sociedad admite la existencia de amantes en su concepto más moderno. El avance en la tecnología de las comunicaciones, así como el reciente “boom” de las redes sociales, hace que las posibilidades para un hombre de hacerse de una amante se multipliquen. Según la opinión obtenida en la red social Facebook, ante la formulación de esta pregunta, para más de la mitad de los consultados los hombres buscan “lo que no tienen en casa”. Esta respuesta deja en claro que los hombres que tienen amantes buscan complementar su vida, agregando lo que su matrimonio no les ofrece. En un segundo plano encontramos que para el público encuestado los hombres mantienen relaciones paralelas con mujeres que son físicamente más atractivas, o de menor edad, que sus esposas, o recurren a amantes buscando una confidente o cómplice. Este último es el caso en que la amante también es casada, y por tanto la relación informal nace como una necesidad de satisfacer carencias en ambos matrimonios.
La amante es entonces una figura que siempre ha estado presente al lado de un hombre que necesita, para aumentar su ego y compensar su inseguridad, una tercera rueda en la motocicleta de su matrimonio.


sábado, 10 de septiembre de 2011

CONFLICTOS ENTRE LOS PADRES POR LA CRIANZA DE LOS HIJOS


Loreley Carrión Vázquez
“Uno de los factores más dañinos para la salud mental de los niños es el conflicto y la discordia parental.” (1)

La mayoría de las veces nos referimos a este tema con relación a niños con padres separados.

Pero podemos encontrar problemas parecidos en niños cuyos padres conforman una pareja estable.

Para un desarrollo normal del niño es primordial que los padres compartan los objetivos y las reglas básicas, es decir, intentar establecer pautas generales que beneficien a todos y sean de común acuerdo. (2)

Por el bienestar del niño es fundamental la coherencia a la hora de marcar pautas. Los límites claros, bien definidos brindan seguridad al niño.

Cuando un niño recibe mensajes contradictorios, no sabe qué hacer y le será imposible complacer a ambos padres, llevándolo a un conflicto interno que sólo le causará angustia e inseguridad.

Es de gran importancia el no desautorizarse mutuamente. Si se presenta una situación imprevista en la que se encuentra uno de los padres, éste deberá resolver solo el problema, y lo antes posible, hacérselo saber al otro. Si hay una opinión contraria, hablarlo a solas y ver cómo solucionarlo de manera tal que al niño no lo afecte. Siempre hay que operar en conjunto. El niño nunca debería presenciar cuando los padres discuten sobre su crianza. Los padres deberían dejar sus temas personales a un lado, y enfocarse en lo mejor para su hijo. Actuar en bloque brinda contención, y eso ayudará a formar un adulto seguro.

Se complica más si hay abuelos o empleadas en la ayuda de su crianza. Convencerlos de que formen parte de un equipo es un buen paso a favor del niño. (3)

Todo empeora cuando los padres están separados y no hay buena comunicación. Debemos recordar que el divorcio es de la pareja, no de los hijos o de renunciar a ser padres. Cuando una de las partes, o ambos, quieren ser el padre “bueno”, todo lo permite, es el compinche, el único perjudicado es el niño. Los padres pierden autoridad frente a él, y éste no sabrá cómo enfrentarse a la vida, pues no se siente contenido por sus progenitores. El hijo no puede ser trofeo o rehén de una relación conflictiva entre los padres. Si ellos no presentan madurez y seguridad, ese niño se sentirá inseguro, y evidentemente infeliz.

Al momento de ser padres, tenemos en nuestras manos la mayor responsabilidad de nuestra vida, la crianza de un ser humano. Por muchos años dependerá de sus padres, y, es fundamental que no perdamos la brújula para buscar qué es lo mejor para el niño. Los límites, el enseñarle que no todo es posible, ayudan al crecimiento (4).

El mundo funciona de esa manera y nuestra misión como padres es ayudarlos a insertarse en èl de la mejor manera posible.

El conflicto de la crianza hace un adulto con cuerpo de hierro y pies de barro; parecerá  muy seguro pero en el fondo no lo es y le traerá mucha desdicha.(5)



Bibliografía

(1),(3),(5) Trenchi, Natalia, Educando Hijos, la aventura en familia, Montevideo, Uruguay, Ed. Arca, 1996

(2) Duarte, Rosina, Lic., “Guía para padres e hijos, siglo XXI”, fascículo 3, 1, 2010

(4) Dall’Asta, Adrián, “Guía para padres e hijos, siglo XXI”, fascículo 7, 3, 2010

viernes, 2 de septiembre de 2011

Revista virtual

    ·      Artículo

¿Cómo vemos los colores?
Es una pregunta que usualmente no se dice en voz alta, pero que todos en algún momento nos hemos hecho. ¿Cómo vemos los colores? ¿Por qué los vemos de determinada manera? Interrogantes interesantes, que los científicos se han encargado de investigar.
Una explicación, accesible a esto es la dada por Jeremy Nathans, quien plantea que los objetos absorben y reflejan la luz de manera diferente dependiendo de sus características físicas (su forma, su composición, etc.).
El color que se percibe de un objeto es el rayo de luz que rechaza. El ojo humano, gracias a su estructura, capta esos “rebotes” con diferentes longitudes de onda. Si los rayos de luz atravesaran al objeto, este sería invisible.
 Las células sensoriales que captan la luz y los colores se llaman bastones y conos. Los bastones se activan en la oscuridad, distinguiendo de esta manera el negro, blanco y los distintos tonos de grises. Mientras que los conos funcionan durante el día y en ambientes iluminados, haciendo posible ver los colores. Hay tres tipos de conos: uno sensible a la luz roja, otro sensible a la luz verde y por último uno sensible a la luz azul. La combinación de estos tres colores, es suficiente como para ver al menos unos veinte mil colores distintos.
Pero otra pregunta aún más interesante es ¿Por qué identificamos a algunos colores con determinadas situaciones o sentimientos? Algunos colores hasta son identificados con más de una cosa a la vez. Un claro ejemplo es el color rojo, a nivel mundial este color representa “estado peligroso”, la bandera roja quiere decir peligro (frente a la bandera verde que tiene un significado contrario), el “código rojo” representa emergencias, y el famoso “botón rojo”  es, culturalmente, una última pero mortal opción. También, desde la revolución francesa, se lo identifica como un color de revolucionarios e izquierdistas. En el simbolismo chino el rojo es de buena suerte. Y en el mundo occidental, generalmente, se lo identifica con el amor y la pasión.
Otro ejemplo es el verde. Este color es muy común que se lo identifique con la naturaleza, muchas campañas ecológicas lo utilizan; pero también se lo relaciona con la esperanza (“Color esperanza” esta famosa canción hace referencia al mismo). Aunque también se lo relaciona con el dinero, por el dólar americano; y con Irlanda por el día de San Patricio. En algunas culturas el verde en el corazón significa amor y cariño infinito.
Y por último también podemos tomar otro ejemplo muy común como lo es el negro, que siempre se le da un simbolismo negativo. Ya sea con la muerte, o la noche. Aunque unas pocas culturas le dan un simbolismo positivo, como en las tribus Masái, a este color se lo asocia con las nubes de lluvia, símbolo de la vida y prosperidad sobreviniente. En la moda occidental el negro esta considerado como un estilo elegante. En las artes marciales el rango máximo es el cinturón negro. Y en muchas ocasiones al mismo se lo considera un color de prestigio.
 Victoria Bustelo

sábado, 27 de agosto de 2011

Nadie encendía las lámparas



Felisberto Hernández
Hace mucho tiempo leía yo un cuento en una sala antigua. Al principio entraba por una de las persianas un poco de sol. Después se iba echando lentamente encima de algunas personas hasta alcanzar una mesa que tenía retratos de muertos queridos. A mí me costaba sacar las palabras del cuerpo como de un instrumento de fuelles rotos. En las primeras sillas estaban dos viudas dueñas de casa; tenían mucha edad, pero todavía les abultaba bastante el pelo de los moños. Yo leía con desgano y levantaba a menudo la cabeza del papel; pero tenía que cuidar de no mirar siempre a una misma persona; ya mis ojos se habían acostumbrado a ir a cada momento a la región pálida que quedaba entre el vestido y el moño de una de las viudas. Era una cara quieta que todavía seguiría recordando por algún tiempo un mismo pasado. En algunos instantes sus ojos parecían vidrios ahumados detrás de los cuales no había nadie. De pronto yo pensaba en la importancia de algunos concurrentes y me esforzaba por entrar en la vida del cuento. Una de las veces que me distraje vi a través de las persianas moverse palomas encima de una estatua. Después vi, en el fondo de la sala, una mujer joven que había recostado la cabeza contra la pared; su melena ondulada estaba muy esparcida y yo pasaba los ojos por ella como si viera una planta que hubiera crecido contra el muro de una casa abandonada. A mí me daba pereza tener que comprender de nuevo aquel cuento y transmitir su significado; pero a veces las palabras solas y la costumbre de decirlas producían efecto sin que yo interviniera y me sorprendía la risa de los oyentes. Ya había vuelto a pasar los ojos por la cabeza que estaba recostada en la pared y pensé que la mujer acaso se hubiera dado cuenta; entonces, para no ser indiscreto, miré hacia la estatua. Aunque seguía leyendo, pensaba en la inocencia con que la estatua tenía que representar un personaje que ella misma no comprendería. Tal vez ella se entendería mejor con las palomas: parecía consentir que ellas dieran vueltas en su cabeza y se posaran en el cilindro que el personaje tenía recostado al cuerpo. De pronto me encontré con que había vuelto a mirar la cabeza que estaba recostada contra la pared y que en ese instante ella había cerrado los ojos. Después hice el esfuerzo de recordar el entusiasmo que yo tenía las primeras veces que había leído aquel cuento; en él había una mujer que todos los días iba a un puente con la esperanza de poder suicidarse. Pero todos los días surgían obstáculos. Mis oyentes se rieron cuando en una de las noches alguien le hizo una proposición y la mujer, asustada, se había ido corriendo para su casa. La mujer de la pared también se reía y daba vuelta la cabeza en el muro como si estuviera recostada en una almohada. Yo ya me había acostumbrado a sacar la vista de aquella cabeza y ponerla en la estatua. Quise pensar en el personaje que la estatua representaba; pero no se me ocurría nada serio; tal vez el alma del personaje también habría perdido la seriedad que tuvo en vida y ahora andaría jugando con las palomas. Me sorprendí cuando algunas de mis palabras volvieron a causar gracia; miré a las viudas y vi que alguien se había asomado a los ojos ahumados de la que parecía más triste. En una de las oportunidades que saqué la vista de la cabeza recostada en la pared, no miré la estatua sino a otra habitación en la que creí ver llamas encima de una mesa; algunas personas siguieron mi movimiento; pero encima de la mesa sólo había una jarra con flores rojas y amarillas sobre las que daba un poco de sol.
Al terminar mi cuento se encendió el barullo y la gente me rodeó; hacían comentarios y un señor empezó a contarme un cuento de otra mujer que se había suicidado. Él quería expresarse bien pero tardaba en encontrar las palabras; y además hacía rodeos y digresiones. Yo miré a los demás y vi que escuchaban impacientes; todos estábamos parados y no sabíamos qué hacer con las manos. Se había acercado la mujer que usaba esparcidas las ondas del pelo. Después de mirarla a ella, miré la estatua. Yo no quería el cuento porque me hacía sufrir el esfuerzo de aquel hombre persiguiendo palabras: era como si la estatua se hubiera puesto a manotear las palomas.
La gente que me rodeaba no podía dejar de oír al señor del cuento; él lo hacía con empecinamiento torpe y como si quisiera decir: "soy un político, sé improvisar un discurso y también contar un cuento que tenga su interés".
Entre los que oíamos había un joven que tenía algo extraño en la frente: era una franja oscura en el lugar donde aparece el pelo; y ese mismo color -como el de una barba tupida que ha sido recién afeitada y cubierta de polvos- le hacía grandes entradas en la frente. Miré a la mujer del pelo esparcido y vi con sorpresa que ella también me miraba el pelo a mí. Y fue entonces cuando el político terminó el cuento y todos aplaudieron. Yo no me animé a felicitarlo y una de las viudas dijo: "siéntense, por favor" Todos lo hicimos y se sintió un suspiro bastante general; pero yo me tuve que levantar de nuevo porque una de las viudas me presentó a la joven del pelo ondeado: resultó ser sobrina de ella. Me invitaron a sentarme en un gran sofá para tres; de un lado se puso la sobrina y del otro el joven de la frente pelada. Iba a hablar la sobrina, pero el joven la interrumpió. Había levantado una mano con los dedos hacia arriba -como el esqueleto de un paraguas que el viento hubiera doblado- y dijo:
-Adivino en usted un personaje solitario que se conformaría con la amistad de un árbol.
Yo pensé que se había afeitado así para que la frente fuera más amplia, y sentí maldad de contestarle:
-No crea; a un árbol, no podría invitarlo a pasear.
Los tres nos reímos. Él echó hacia atrás su frente pelada y siguió:
-Es verdad; el árbol es el amigo que siempre se queda.
Las viudas llamaron a la sobrina. Ella se levantó haciendo un gesto de desagrado; yo la miraba mientras se iba, y sólo entonces me di cuenta que era fornida y violenta. Al volver la cabeza me encontré con un joven que me fue presentado por el de la frente pelada. Estaba recién peinado y tenía gotas de agua en las puntas del pelo. Una vez yo me peiné así, cuando era niño, y mi abuela me dijo: "Parece que te hubieran lambido las vacas." El recién llegado se sentó en el lugar de la sobrina y se puso a hablar.
-¡Ah, Dios mío, ese señor del cuento, tan recalcitrante!
De buena gana yo le hubiera dicho: "¿Y usted?, ¿tan femenino?" Pero le pregunté:
-¿Cómo se llama?
-¿Quién?
-El señor... recalcitrante.
-Ah, no recuerdo. Tiene un nombre patricio. Es un político y siempre lo ponen de miembro en los certámenes literarios.
Yo miré al de la frente pelada y él me hizo un gesto como diciendo: "'¡Y qué le vamos a hacer!"
Cuando vino la sobrina de las viudas sacó del sofá al "femenino" sacudiéndolo de un brazo y haciéndole caer gotas de agua en el saco. Y enseguida dijo:
-No estoy de acuerdo con ustedes.
-¿Por qué?
-...y me extraña que ustedes no sepan cómo hace el árbol para pasear con nosotros.
-¿Cómo?
-Se repite a largos pasos.
Le elogiamos la idea y ella se entusiasmó:
-Se repite en una avenida indicándonos el camino; después todos se juntan a lo lejos y se asoman para vernos; y a medida que nos acercamos se separan y nos dejan pasar.
Ella dijo todo esto con cierta afectación de broma y como disimulando una idea romántica. El pudor y el placer la hicieron enrojecer. Aquel encanto fue interrumpido por el femenino:
-Sin embargo, cuando es la noche en el bosque, los árboles nos asaltan por todas partes; algunos se inclinan como para dar un paso y echársenos encima; y todavía nos interrumpen el camino y nos asustan abriendo y cerrando las ramas.
La sobrina de las viudas no se pudo contener.
-¡Jesús, pareces Blancanieves!
Y mientras nos reíamos, ella me dijo que deseaba hacerme una pregunta y fuimos a la habitación donde estaba la jarra con flores. Ella se recostó en la mesa hasta hundirse la tabla en el cuerpo; y mientras se metía las manos entre el pelo, me preguntó:
-Dígame la verdad: ¿por qué se suicidó la mujer de su cuento?
-¡Oh!, habría que preguntárselo a ella.
-Y usted, ¿no lo podría hacer?
-Sería tan imposible como preguntarle algo a la imagen de un sueño.
Ella sonrió y bajó los ojos. Entonces yo pude mirarle toda la boca, que era muy grande. El movimiento de los labios, estirándose hacia los costados, parecía que no terminaría más; pero mis ojos recorrían con gusto toda aquella distancia de rojo húmedo. Tal vez ella viera a través de los párpados; o pensara que en aquel silencio yo no estuviera haciendo nada bueno, porque bajó mucho la cabeza y escondió la cara. Ahora mostraba toda la masa del pelo; en un remolino de las ondas se le veía un poco de la piel, y yo recordé a una gallina que el viento le había revuelto las plumas y se le veía la carne. Yo sentía placer en imaginar que aquella cabeza era una gallina humana, grande y caliente; su calor sería muy delicado y el pelo era una manera muy fina de las plumas.
Vino una de las tías -la que no tenía los ojos ahumados- a traernos copitas de licor. La sobrina levantó la cabeza y la tía le dijo:
-Hay que tener cuidado con éste; mira que tiene ojos de zorro.
Volví a pensar en la gallina y le contesté:
-¡Señora! ¡No estamos en un gallinero!
Cuando nos volvimos a quedar solos y mientras yo probaba el licor -era demasiado dulce y me daba náuseas-, ella me preguntó:
-¿Usted nunca tuvo curiosidad por el porvenir?
Había encogido la boca como si la quisiera guardar dentro de la copita.
-No, tengo más curiosidad por saber lo que le ocurre en este mismo instante a otra persona; o en saber qué haría yo ahora si estuviera en otra parte.
-Dígame, ¿qué haría usted ahora si yo no estuviera aquí?
-Casualmente lo sé: volcaría este licor en la jarra de las flores.
Me pidieron que tocara el piano. Al volver a la sala la viuda de los ojos ahumados estaba con la cabeza baja y recibía en el oído lo que la hermana le decía con insistencia. El piano era pequeño, viejo y desafinado. Yo no sabía qué hacer; pero apenas empecé a probarlo la viuda de los ojos ahumados soltó el llanto y todos nos callamos. La hermana y la sobrina la llevaron para adentro; y al ratito vino la sobrina y nos dijo que su tía no quería oír música desde la muerte de su esposo -se habían amado hasta llegar a la inocencia.
Los invitados empezaron a irse. Y los que quedamos hablábamos en voz cada vez más baja a medida que la luz se iba. Nadie encendía las lámparas.
Yo me iba entre los últimos, tropezando con los muebles, cuando la sobrina me detuvo:
-Tengo que hacerle un encargo.
Pero no me dijo nada: recostó la cabeza en la pared del zaguán y me tomó la manga del saco.

domingo, 21 de agosto de 2011

LA HISTORIETA


ASPECTO TÉCNICO DE UNA HISTORIETA

Guión: Desarrollo estructurado de un argumento.
Argumento: Relación concatenada en espacio y tiempo de situaciones con es­truc­tura dramática.
Estructura dramática: Estructura que consta de planteamiento, nudo y desen­lace, o más modernamente situación inalterada, la alteración, la lucha y el ajuste.
Cartela o Cartucho: espacio rectangular integrado en la viñeta o entre dos consecutivas, destinado a albergar textos narrativos de apoyo a las imagenes.
Encuadre: fragmento de la realidad seleccionado en la viñeta.
Elipsis: recurso que permite eliminar los tiempos muertos entre las viñetas.
Flash-back: salto al pasado dentro del tiempo del relato.
Flash-forward: salto al futuro dentro del tiempo del relato.
Globo o bocadillo: espacio que, situado dentro o fuera de las viñetas, contiene los diálogos de los personajes.
Líneas cinéticas: o líneas de acción, son las que destacan el movimiento de los personajes.
Raccord: continuidad narrativa entre una viñeta y la siguiente.
Travelling: seguimiento que hace el objetivo de la viñeta sobre la acción del objetivo visual.
Viñeta: unidad mínima de significación de la historieta.
Voz en off: diálogo en forma de globo, cuyo delta nos indica que el emisor se halla fuera del encuadre de la viñeta.
Zoom: sucesión de planos, mediante la cual nos acercamos o alejamos del objetivo visual.
Solapamiento: caso especial de raccord entre dos viñetas consecutivas en el que la acción de una de ellas invade el espacio de la otra.
Split panel: viñeta fragmentada para subdividir el espacio de la acción o para representar acciones conexas, como los dos interlocutores de una conversación telefónica.
Composición: la distribución y organización de todos los elementos que integran una viñeta
Puntos focales: áreas de una viñeta donde fija primero el ojo el lector antes de moverse para absorver el resto de la escena. Cada viñeta tiene un punto focal dependiendo de su forma. Los puntos focales se dan en lugar donde una linea perpendicular desde esquinas opuestas intercede con una diagonal desde las esquinas restantes. Los puntos focales no deben tomarse como un dogma. La selección de la colocación de los objetos y de la acción es un juicio de valor. Los puntos focales, que deben ser entendidos como áreas y no como puntos fijos, sirven de ayuda a la hora de componer la escena.




sábado, 6 de agosto de 2011

OBJETIVO DE LOS PERSONAJES

EN ESTE CASO SE CUMPLE EL OBJETIVO POR UN TERCER PERSONAJE. ESTA ES UNA DE LAS HISTORIAS DE SMOKE: PELICULA BASADA EN CUENTOS DE PAUL AUSTER.

miércoles, 27 de julio de 2011

EROTISMO

Los griegos utilizaban la palabra érōs para referirse al amor apasionado y al deseo sensual. Ese sentimiento también se representó a través del dios Eros. En la lengua española, el término erotismo connota y denota lo relacionado con la sexualidad, tanto en respecto al acto sexual físico como a sus proyecciones.
El erotismo suele verse observado en combinación con la libido, ya que se trata de todo aquello que proviene de la zona libídica y que está relacionado con el sexo y el amor. Sin embargo, existe una dicotomía entre el amor erótico y el amor romántico, ya que éste se ha transformado en la asociación principal del amor en general (que es altruista y, se supone, sublima la sensualidad).
Aunque parezca extraño, el erotismo siempre está presente en la religión  y en los sistemas de creencias. En el catolicismo, los textos místicos de San Juan de la Cruz incluyen una retórica que rebosa de erotismo dirigido a la deidad. En otras religiones, por otra parte, existía una prostitución sagrada que llegó hasta la Grecia clásica. Tampoco puede dejar de mencionarse al popular libro del Kama Sutra, una exaltación a la sexualidad perteneciente al hinduismo.
El interés erótico de una persona o de un objeto suele ser calificado con el adjetivo sexy, proveniente del idioma inglés. El erotismo también puede ser confundido con el fetichismo, que es la derivación de la libido hacia ciertos objetos o partes del cuerpo.
En cuanto al erotismo en la literatura, uno de sus principales exponentes es el Marqués de Sade, condenado en su época por ejercer el libertinaje de manera pública y por acompañar sus intereses sexuales con dosis de violencia.

jueves, 21 de julio de 2011

JUEGO COLECTIVO DEL TALLER DE ESCRITURA DEL CASTILLO PITTAMIGLIO - 7 AL 14 DE MAYO 2011


   ABRÍ EL ARMARIO Y ME ENCONTRÉ CON LA TRISTE MIRADA DEL ELEFANTE

Me mire al espejo y vi la misma mirada que tenía mi pequeño amigo de la infancia, el elefante. Pero no sabía que estaba sucediendo, porqué yo tenía esa mirada de tristeza. Intenté olvidarme de ello y salí, pero parecía no funcionar. No entendía que me estaba pasando. Mis amigos me preguntaban si estaba bien, si algo me había sucedido; lo único que podía responderles era nada. Pero ellos sabían que algo andaba mal.
 Era como si el elefante estuviera apoderándose de mí, ya estaba viendo por mis ojos y seguramente empezaría a meterse en todos mis sentidos. Oiría por mis oídos, olería por mi nariz... ¡Qué horror! Pronto empezaría a gritar como elefante. Salí corriendo del lugar, quería llegar a casa, volver a abrir ese armario y enfrentarme cara a cara con
aquel elefante.
Al llegar a casa me encontré con una sorpresa aún mayor, ¡el armario no estaba! Empecé a gritar llamando a mi familia pero nadie respondió, silencio denso, agobiante. ¿Dónde estaban? Decidí buscar al elefante por toda la casa, pero ni rastro de él. De pronto comencé a sentir las piernas y los brazos muy pesados, como si fueran de elefante. ¿Qué estaba sucediendo?
Decidí, con temor, mirarme al espejo. Lo hago y me encuentro que me he convertido en Tarzán, Rey de los Monos y de las Monas. Y me dije, ¿dónde está Tantor, mi elefante favorito? Llamé a Tucutrú, mi mono-asistente, y le ordené  que tocasen los tambores para llamar al elefante. Al rato, recibimos un telegrama de la Clínica Obstétrica de Ciudad del Cabo donde nos informaban que Tantor no era elefante sino elefanta y estaba dando a luz. Dio a luz un pequeño - es un decir - elefantito, y ahora se me plantea
el problema de cómo llamar al recién nacido.
Ya no entiendo nada, es una alucinación tras otra.  Temo estar en otra dimensión.   Pero saber ahora que la elefanta de mi armario, tiene un elefantito me da una sensación de asombro y ternura.  Sería apropiado que le pusiera Dumbo, quizás tenga las orejas tan grandes como él.   Ahora tengo que pensar, que no puedo seguir colgado de esta liana, tengo que encontrar el espejo que me devuelva mi imagen. Pero de pronto algo estaba
pasando frente a mi.
No podía creerlo, el elefantito se tornaba cada vez más pequeño. ¡Iba a desaparecer si no hacía algo!. Entré en un estado de desesperación, pues pensé que de desaparecer el elefantito también desaparecería mi chance de encontrar el anhelado espejo del que ya he hablado. Dumbo era casi inexistente cuando se me ocurrió pedir ayuda. Evidentemente estaba poseído de alguna manera y otra por maldición. Sé que tengo mucha gente que me tiene envidia. Me lo dijo Marta que me tira las cartas de tarot, me lo volvió a confirmar Walter el que me tira los buzios. Me consta que nunca le erraron en sus predicciones, pero estoy necesitando al Pai Carmiño de Umbanda, para que me conecte con algún Orixá. Ya lo llamo...
Comencé a marcar los números en el teléfono, pero se veían borrosos, de pronto un silbato estridente sonó dentro de mi cabeza, abrí los ojos sobresaltada y comprendí que ese sonido largo no provenía de ninguna selva, era mi despertador.
A través de la bruma del sueño, vi, inclinada sobre mi rostro la enorme cabeza de mi perra Pita, me ofrecía la pelota de goma, su más preciado bien, seguramente me escuchó gemir en sueños e intentaba consolarme.
Comprendí que ya era tarde y debía apresurarme para llegar en hora al trabajo; por suerte aquello solo había sido un mal sueño, y la vida volvía a su rumbo normal.
Después de una taza de café y una ducha de veinte minutos ya me sentía reconfortada y a salvo del delirio. Entré a mi dormitorio para vestirme, abrí el armario, y me encontré con a triste mirada del elefante..
Como un deja vu pensé, esto ya lo viví. Nuevamente el miedo comenzó a apoderarse de mi pero esta vez al mirarme al espejo solo vi mi reflejo y entendí que el sueño debía haber significado algo en mi vida. Lo medité unos minutos mientras terminaba de vestirme. Quizás toda esta historia y este sueño tan real fuera una representación de lo que me estaba pasando. No sería el elefante una representación de mi abuela; no sería su mirada, la mirada de esa persona que tanto me dio durante tantos años? No sería Tarzán una representación de mí, colgando en las lianas del destino y la incertidumbre? Los pensamientos se apoderaron de mí, y me acompañaron en mi rutina. Desayuné y me fui.
Miré el reloj y comprobé el escaso tiempo de que disponía para  tomar alguna decisión o llegar a alguna conclusión después de lo vivido, y me dije: en realidad ¿quién me apura? Me senté cómodamente, respiré hondo, y pensé: puedo disfrutar  de esta maravillosa
Experiencia, puedo analizarla con calma y puedo, sobre todo, seguir viviendo en este mundo mío tan particular y loco.
Como ya adivinábamos desde el principio me había convertido finalmente en elefante. Llegué hasta casa con mucha dificultad, ya que a cada paso que daba me pateaba la trompa, las orejotas me tapaban la visual, que además había disminuido muchísimo ya que es proverbial la miopía de los elefantes. Era un desastre ambulante. Me paré frente al espejo y pensé: adaptación o muerte. Así que opté por la primera. Me prendí las orejas del pelo con coquetos brochecitos y la trompa me la acomodé en el cuello dándole varias vuelta como se usa ahora, tratando de no estrangularme en mi torpeza y salí a llevarme el mundo por delante.- 
  FIN

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