sábado, 25 de agosto de 2012

¿Por qué traes un zapato y una zapatilla?






Juego virtual de integrantes del Taller del Castillo Pittamiglio
Participantes:  María Noel pena,  José Mata,  Julia Díaz,  Lionel Rial,  Susana Turell

¿Por qué traes un zapato y una zapatilla? preguntó la azafata azorada mirando al hombre que distraídamente se entretenía con una revista. El hombre sobresaltado se miró los pies. Evidentemente se había olvidado de colocarse sus dos zapatos y aún tenía una de las zapatillas de entre casa. ¡Estaba impresentable!  Y para colmo debía concurrir a una reunión en Munich en tres horas y su vuelo desde Londres estaba a punto de despegar. Pero no podía aparecer en la reunión así. Tal vez si volviera a su casa a cambiarse,  lograría tomar el siguiente vuelo -pensó.
El hombre se levantó, tomó su maletín y se dirigió hacia la puerta del avión. En este momento vio como la puerta del avión se cerraba... y fue presa de un ataque de desesperación. Entre las azafatas y varios pasajeros debieron dominarlo, ya que el piloto y el copiloto en ningún momento interrumpieron las tareas relacionadas con el despegue.
Un pasajero chocó su cabeza contra la de él y lo durmió ipso facto. Se lo consideró pasajero de alto riesgo; afortunadamente había asientos libres, por lo que reubicaron a algunos pasajeros para dejarle tres asientos  juntos y  acostarlo.
 Mientras tanto detectaron a través de su documentación, que tenia un apellido supuestamente musulmán, por lo que al llegar a Munich lo desembarcaron (aun inconsciente) y lo embarcaron en un vehículo militar (por tierra) con destino a una base norteamericana cercana a Frankfurt, desde donde (si los americanos lo juzgaban necesario) podría ser enviado a Guantánamo, que era justo lo que él deseaba.
Ya que detrás del zapato negro y la zapatilla rosa con puntillas  se escondía el espía de nombre Bruce Willis, que se hacía el dormido después del cabezazo recibido por un alfeñique al que podría haber quebrado el cuello con un solo dedo, si se lo hubiera propuesto. 
Todo había sido una treta perfectamente diseñada por la CIA, el FBI, el Mossad, y la Stasi, y  llevada a cabo con maestría, como todo lo de Bruce, que había planeado hasta el último detalle cómo ingresar a Guantánamo para vender al enemigo sus favores y sardinas en lata ya preparadas en salsa de rosas y azafrán, las que serían ofrecidas a precio de costo a los homosexuales enemigos del régimen - convenientemente envenenadas - para que la Revolución triunfase a pesar de la previsible cantidad de súcubos y del error de apreciación de Bruce, a quien denunciaba su predilección no sólo por las zapatillas rosas con puntillas sino por los calzones también rosados, bordados con hilo de coco y perfumados con opio, para de esta manera poder lograr su objetivo, despertando más aún la ira de los  aspérrimos conservadores, incapaces de entender las bases de la revolución.

 En el mismo vehículo militar, junto con Bruce, haciéndose el dormido, eran trasladados  Arnold Schwarznegger y Jean-Claude Van Damme  por ser también considerados personas de alto riesgo.  Los tres acusados estaban seguros de que este episodio sería uno más de tantos ya
vividos y resueltos tan extraordinariamente bien por ellos. Ese sentimiento de tener todo bajo control siempre los acompañó.
Lo que no tuvieron  en cuenta fue que detrás de la CIA, el FBI, el Mossad y la Stasi estaba el FMI que los esperaba,  y luego de una cerrada curva, fueron víctimas de una  emboscada. Rápidos y ágiles individuos enmascarados  aparecieron por todos lados. Los tres acusados fueron trasladados a otro coche.  El nuevo transporte giró violentamente y se marchó a toda velocidad.
Ya en camino, los guardias se quitaron las máscaras, las chaquetas  y demás,  liberando así, esbeltos cuerpos femeninos que sin dejar de controlar a los tres hombres, les fueron quitando la ropa, y explicando que solo querían verificar si realmente eran   "Los Indestructibles".  El coche se detuvo frente a una mansión donde lucía un gran cartel:
Fondo de Mujeres Incontenibles. Nuevamente, Bruce, Arnold y Jean-Claude lograron su objetivo: la revolución  sexual estaba en camino.
FIN


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