domingo, 18 de septiembre de 2011

REVISTA VIRTUAL

¿QUE BUSCAN LOS HOMBRES EN SUS AMANTES?



Escribe: Diego Coppa Rutigliano
 La misma pregunta ha sido formulada desde tiempos inmemoriales, llegando incluso hasta el siglo XV, donde aparecen las primeras amantes, entre las que encontramos a Diana de Poitiers, la más notable del Rey Enrique II de Francia o Madame de Pompadour, de las más célebres del rey Luis XV. Es la respuesta a la pregunta, sin embargo, la que ha ido evolucionando en todos estos años. Mientras que en sus orígenes se lo asociaba con el de una mujer mantenida, quien a través de una compensación económica estaba a disposición para encuentros sexuales, hoy es mas bien adjudicado a la mujer que un hombre casado frecuenta para tener encuentros, en la mayoría de los casos de índole sexual.
Dicen los franceses que “El matrimonio tiene cadenas demasiado pesadas para ser llevadas solamente entre dos“. Esto ilustra lo que la sociedad actual percibe como razón, o excusa, a la aparición de la figura de la amante. Con el devenir de los años los hombres y las mujeres de las diferentes clases sociales fueron experimentando una evolución desde lo cultural, lo económico y de sus libertades individuales. Esto hizo cambiar las necesidades de unos y otros, y por tanto lo que los hombres buscan en las amantes, así como el tipo de mujeres dispuestas a transformarse en una.
En sus orígenes las amantes eran ostentadas por el hombre como símbolo de poder y nobleza, de jerarquía social, y lejos de ser una situación a mantenerse oculta, era motivo de conversación en los círculos reales. Incluso se desprende de los relatos de la época que ser una amante era visto como una ocupación para las mujeres más jóvenes, quienes de tener éxito podrían incluso llegar a desposar a su hombre.
Hoy en día la sociedad admite la existencia de amantes en su concepto más moderno. El avance en la tecnología de las comunicaciones, así como el reciente “boom” de las redes sociales, hace que las posibilidades para un hombre de hacerse de una amante se multipliquen. Según la opinión obtenida en la red social Facebook, ante la formulación de esta pregunta, para más de la mitad de los consultados los hombres buscan “lo que no tienen en casa”. Esta respuesta deja en claro que los hombres que tienen amantes buscan complementar su vida, agregando lo que su matrimonio no les ofrece. En un segundo plano encontramos que para el público encuestado los hombres mantienen relaciones paralelas con mujeres que son físicamente más atractivas, o de menor edad, que sus esposas, o recurren a amantes buscando una confidente o cómplice. Este último es el caso en que la amante también es casada, y por tanto la relación informal nace como una necesidad de satisfacer carencias en ambos matrimonios.
La amante es entonces una figura que siempre ha estado presente al lado de un hombre que necesita, para aumentar su ego y compensar su inseguridad, una tercera rueda en la motocicleta de su matrimonio.


sábado, 10 de septiembre de 2011

CONFLICTOS ENTRE LOS PADRES POR LA CRIANZA DE LOS HIJOS


Loreley Carrión Vázquez
“Uno de los factores más dañinos para la salud mental de los niños es el conflicto y la discordia parental.” (1)

La mayoría de las veces nos referimos a este tema con relación a niños con padres separados.

Pero podemos encontrar problemas parecidos en niños cuyos padres conforman una pareja estable.

Para un desarrollo normal del niño es primordial que los padres compartan los objetivos y las reglas básicas, es decir, intentar establecer pautas generales que beneficien a todos y sean de común acuerdo. (2)

Por el bienestar del niño es fundamental la coherencia a la hora de marcar pautas. Los límites claros, bien definidos brindan seguridad al niño.

Cuando un niño recibe mensajes contradictorios, no sabe qué hacer y le será imposible complacer a ambos padres, llevándolo a un conflicto interno que sólo le causará angustia e inseguridad.

Es de gran importancia el no desautorizarse mutuamente. Si se presenta una situación imprevista en la que se encuentra uno de los padres, éste deberá resolver solo el problema, y lo antes posible, hacérselo saber al otro. Si hay una opinión contraria, hablarlo a solas y ver cómo solucionarlo de manera tal que al niño no lo afecte. Siempre hay que operar en conjunto. El niño nunca debería presenciar cuando los padres discuten sobre su crianza. Los padres deberían dejar sus temas personales a un lado, y enfocarse en lo mejor para su hijo. Actuar en bloque brinda contención, y eso ayudará a formar un adulto seguro.

Se complica más si hay abuelos o empleadas en la ayuda de su crianza. Convencerlos de que formen parte de un equipo es un buen paso a favor del niño. (3)

Todo empeora cuando los padres están separados y no hay buena comunicación. Debemos recordar que el divorcio es de la pareja, no de los hijos o de renunciar a ser padres. Cuando una de las partes, o ambos, quieren ser el padre “bueno”, todo lo permite, es el compinche, el único perjudicado es el niño. Los padres pierden autoridad frente a él, y éste no sabrá cómo enfrentarse a la vida, pues no se siente contenido por sus progenitores. El hijo no puede ser trofeo o rehén de una relación conflictiva entre los padres. Si ellos no presentan madurez y seguridad, ese niño se sentirá inseguro, y evidentemente infeliz.

Al momento de ser padres, tenemos en nuestras manos la mayor responsabilidad de nuestra vida, la crianza de un ser humano. Por muchos años dependerá de sus padres, y, es fundamental que no perdamos la brújula para buscar qué es lo mejor para el niño. Los límites, el enseñarle que no todo es posible, ayudan al crecimiento (4).

El mundo funciona de esa manera y nuestra misión como padres es ayudarlos a insertarse en èl de la mejor manera posible.

El conflicto de la crianza hace un adulto con cuerpo de hierro y pies de barro; parecerá  muy seguro pero en el fondo no lo es y le traerá mucha desdicha.(5)



Bibliografía

(1),(3),(5) Trenchi, Natalia, Educando Hijos, la aventura en familia, Montevideo, Uruguay, Ed. Arca, 1996

(2) Duarte, Rosina, Lic., “Guía para padres e hijos, siglo XXI”, fascículo 3, 1, 2010

(4) Dall’Asta, Adrián, “Guía para padres e hijos, siglo XXI”, fascículo 7, 3, 2010

viernes, 2 de septiembre de 2011

Revista virtual

    ·      Artículo

¿Cómo vemos los colores?
Es una pregunta que usualmente no se dice en voz alta, pero que todos en algún momento nos hemos hecho. ¿Cómo vemos los colores? ¿Por qué los vemos de determinada manera? Interrogantes interesantes, que los científicos se han encargado de investigar.
Una explicación, accesible a esto es la dada por Jeremy Nathans, quien plantea que los objetos absorben y reflejan la luz de manera diferente dependiendo de sus características físicas (su forma, su composición, etc.).
El color que se percibe de un objeto es el rayo de luz que rechaza. El ojo humano, gracias a su estructura, capta esos “rebotes” con diferentes longitudes de onda. Si los rayos de luz atravesaran al objeto, este sería invisible.
 Las células sensoriales que captan la luz y los colores se llaman bastones y conos. Los bastones se activan en la oscuridad, distinguiendo de esta manera el negro, blanco y los distintos tonos de grises. Mientras que los conos funcionan durante el día y en ambientes iluminados, haciendo posible ver los colores. Hay tres tipos de conos: uno sensible a la luz roja, otro sensible a la luz verde y por último uno sensible a la luz azul. La combinación de estos tres colores, es suficiente como para ver al menos unos veinte mil colores distintos.
Pero otra pregunta aún más interesante es ¿Por qué identificamos a algunos colores con determinadas situaciones o sentimientos? Algunos colores hasta son identificados con más de una cosa a la vez. Un claro ejemplo es el color rojo, a nivel mundial este color representa “estado peligroso”, la bandera roja quiere decir peligro (frente a la bandera verde que tiene un significado contrario), el “código rojo” representa emergencias, y el famoso “botón rojo”  es, culturalmente, una última pero mortal opción. También, desde la revolución francesa, se lo identifica como un color de revolucionarios e izquierdistas. En el simbolismo chino el rojo es de buena suerte. Y en el mundo occidental, generalmente, se lo identifica con el amor y la pasión.
Otro ejemplo es el verde. Este color es muy común que se lo identifique con la naturaleza, muchas campañas ecológicas lo utilizan; pero también se lo relaciona con la esperanza (“Color esperanza” esta famosa canción hace referencia al mismo). Aunque también se lo relaciona con el dinero, por el dólar americano; y con Irlanda por el día de San Patricio. En algunas culturas el verde en el corazón significa amor y cariño infinito.
Y por último también podemos tomar otro ejemplo muy común como lo es el negro, que siempre se le da un simbolismo negativo. Ya sea con la muerte, o la noche. Aunque unas pocas culturas le dan un simbolismo positivo, como en las tribus Masái, a este color se lo asocia con las nubes de lluvia, símbolo de la vida y prosperidad sobreviniente. En la moda occidental el negro esta considerado como un estilo elegante. En las artes marciales el rango máximo es el cinturón negro. Y en muchas ocasiones al mismo se lo considera un color de prestigio.
 Victoria Bustelo